Por ANDRÉS TAPIA

Es un tiempo tan antiguo que ya no se recuerda. Pero si los historiadores modernos supieran sumar y restar, caerían en la cuenta que no ocurrió hace mucho tiempo. Son 20 años, apenas dos décadas, pero por la manera en que se han sucedido los eventos parecen haber transcurrido dos siglos, es decir, 200 años.

Entonces, si querías comunicar algo –y ese algo al ser expuesto a la opinión pública tenía el potencial de incidir en la vida de una comunidad, una sociedad, un país o el Mundo–, llamabas a los medios de comunicación, o te imponías sobre ellos, y haciendo uso de las facultades omnímodas y plenipotenciarias de un Estado, emitías un mensaje en televisión interrumpiendo la programación habitual de todas las cadenas.

Por ANDRÉS TAPIA

La noche del 31 de octubre, de acuerdo a una tradición de origen celta que festinaba el final de la temporada de cosechas y el verano (Samhain), en lo que hoy es el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá e Irlanda, todos ellos países de tradición anglosajona, se celebra la festividad conocida como Halloween, una variante de la expresión escocesa All Hallow’s Eve (víspera de todos los santos)

El día de todos los santos, en la tradición cristiana, tiene lugar el 1 de noviembre y de origen solía celebrar a todos los santos, canonizados o no, muertos o no, que forman o formaban parte de la Iglesia Católica Romana.