Por ANDRÉS TAPIA // Fotografía: DIMITRI HOUTTEMAN – Unsplash

Si la historia no es mentira, los rusos vencieron a Hitler y a los nazis en Stalingrado, llegaron antes que los estadounidenses a Berlín, se quedaron con la mitad de Europa después de la Segunda Guerra Mundial, pusieron en órbita el primer satélite y también enviaron al espacio al primer hombre y a la primera mujer.

Perdieron la carrera por llegar a la Luna, ciertamente, aunque ese nunca fue el propósito original de la Guerra Fría: de lo que se trataba era de colocar un artefacto en el espacio que estuviese equipado con una bomba atómica y que, llegado el momento, pudiese ser activada desde la Tierra y disparada con la finalidad de aniquilar a los Estados Unidos o a la –en ese entonces– Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.