Por ANDRÉS TAPIA

En honor a Joaquín…

 

Qué dios perverso y pervertido miente

Quién reza llorando antes de soñar

Quién podrá dormir cuando lo intente

Quién de los presentes me va a extrañar.

 

Qué imbécil fue a cazar al murciélago

Quién hoy no extraña a Messi en el Nou Camp

Quién aislado no es un archipiélago

Quién ha visto a la humanidad temblar.

Por ANDRÉS TAPIA // Fotograma: TAMARA SAYAR

En la película The Shawshank Redemption (Frank Darabont, 1994), protagonizada por Tim Robbins y Morgan Freeman, hay una escena en la que Andy Dufresne (Robbins) se incorpora a una mesa para desayunar con el grupo de presidiarios al que frecuenta, luego de haber permanecido dos semanas en confinamiento solitario por haber hecho sonar en los altavoces de la prisión un fragmento de Las Bodas de Fígaro.

Entre bromas, sus compañeros le preguntan si el aislamiento fue difícil de llevar. Dufresne responde que no. “Tenía al señor Mozart aquí y aquí”, responde, llevándose la mano al corazón y a la cabeza, ademán que desconcierta a los hombres que lo rodean. Enfrentado a su incomprensión, Dufresne sostiene un diálogo con Ellis Boyd Redding, “Red”, personaje que es caracterizado por Freeman.