Por ANDRÉS TAPIA

La noticia de la muerte de Marie Fredriksson no pasa desapercibida para mí en el flujo de las notificaciones de los medios de comunicación a los que estoy suscrito, pero el reflujo de las redes sociales y sus hordas estridentes me hacen ignorarla apenas se convierte en trending topic. La noticia de la muerte de Marie Fredriksson, la parte femenina de Roxette, se convierte entonces en la mordida de un mosquito insignificante pero temerario que ha decidido atacar mi cuello.

Por ANDRÉS TAPIA

Es un tiempo tan antiguo que ya no se recuerda. Pero si los historiadores modernos supieran sumar y restar, caerían en la cuenta que no ocurrió hace mucho tiempo. Son 20 años, apenas dos décadas, pero por la manera en que se han sucedido los eventos parecen haber transcurrido dos siglos, es decir, 200 años.

Entonces, si querías comunicar algo –y ese algo al ser expuesto a la opinión pública tenía el potencial de incidir en la vida de una comunidad, una sociedad, un país o el Mundo–, llamabas a los medios de comunicación, o te imponías sobre ellos, y haciendo uso de las facultades omnímodas y plenipotenciarias de un Estado, emitías un mensaje en televisión interrumpiendo la programación habitual de todas las cadenas.