En tiempos como estos en los que lo “disruptivo” suele originarse en la plataforma de Tik-Tok, en la cabeza de Bad Bunny o en los pasillos y camarotes de un crucero que navega por los polos, es de bien nacidos agradecer un evento no programado en la agenda

Por ANDRÉS TAPIA

Por ANDRÉS TAPIA

La primavera del año 2001, atraído por los paisajes mostrados en un video de la cantante Björk, viajé a Islandia. “El secreto mejor guardado de Europa”, lema con el que Icelandair promovía al país, tenía entonces poco menos de 300,000 habitantes; a 13 años de distancia, su población raya en los 325,000.