En un texto que publicó en un periódico, Javier Marías definió al fútbol como “la recuperación semanal de la infancia”. En esa vuelta al pasado, nostálgica y melancólica por razones obvias, los que gustamos de ese deporte y de otros solemos invocar recuerdos gozosos y terribles sin saber en ocasiones diferenciar unos de otros

Por ANDRÉS TAPIA

Esta es una historia que no aparecerá en los periódicos, en la televisión o en la radio, medios en los que el presidente de un país absurdo y decadente es un héroe a pesar de mentir todos los días

Por ANDRÉS TAPIA

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Por ANDRÉS TAPIA

El acto de mentir ostenta dos facetas: la benévola y la malévola. La primera es utilizada para salvarse a uno mismo (en La Biblia, con tal de no ser apresado, Pedro el Apóstol miente y niega a Jesús tres veces). La malévola, en cambio, tiene por objetivo engañar a los demás y obtener una ventaja (sin existir contacto alguno, Cristiano Ronaldo se arroja al césped dentro del área y finge haber sido tropezado por un contrario con tal de que el árbitro señale un tiro penal a favor de su equipo).

En el primer caso, la mentira se halla patinada de cobardía. En el segundo, de perversidad.