Por ANDRÉS TAPIA

No es propiamente inusual, pero está muy lejos de ser común que una novela sea adaptada como una serie de televisión, y mucho más si se trata de una historia que se publicó hace muchos años. La era de Internet exigió que todo fuese instantáneo, móvil, inmediato y fresco, de modo que la llegada de las plataformas de video vía streaming requirió de historias actuales creadas ex profeso para ese formato, antes que recurrir a la vieja y tradicional fórmula.

Por ANDRÉS TAPIA

La Asociación Nacional de Recintos Independientes (NIVA, por sus siglas en inglés) se asoció con YouTube para realizar un festival virtual en el que un grupo de notables intérpretes del rock, el pop y el country de Estados Unidos, llevó a cabo una serie de actuaciones en algunos de los más icónicos escenarios de ese país. No se trató, empero, de las grandes palestras, sino de aquellas que fueron el impulso inicial de algunas bandas que se convertirían en leyendas, o bien el piso sobre el cual algunas leyendas dejaron ahí su huella.

Uno de los sitios elegidos fue el Whisky A Go-Go, un club nocturno a medio camino de lo grandioso, lo pretencioso, lo trash y lo aspiracional, que está situado en el número 8901 de Sunset Boulevard, justo en la esquina de North Clark Street, en el corredor conocido como Sunset Strip, en la demarcación de West Hollywood que pertenece al condado de Los Ángeles, California.

Por ANDRÉS TAPIA

En la década de 1970 el periódico mexicano Excélsior publicaba los días domingo, al igual que muchos otros diarios del mundo, un suplemento de tiras cómicas que en su mayoría estaba formado por viñetas creadas por dibujantes y escritores estadounidenses.

De formato tabloide y con tan sólo ocho páginas, el papel que las contenía –medio pliego en el argot de las imprentas– no venía de origen seccionado sino que era necesario cortarlo para poder leerlo de manera común. De no hacerlo así su lectura implicaba los malabares que haría cualquier persona que desdobla un mapa plegable.