Por ANDRÉS TAPIA // Ilustración: 2dforever

Cuando John Winston Shackleford contempló los 17 peldaños de la escalerilla con tal de medir de alguna manera lo que faltaba para el fin, no evitó pensar en Yuri Gagarin y Rabelais…

Uno…

…frente a él estaban los colores primarios y muchos más; sin embargo, su mente se había extraviado en el azul de cielo y mar que parecían uno solo pero en realidad no. ¿Aún será azul la Tierra? Baissez le rideau, la farce est jouée. La paráfrasis de las palabras del cosmonauta la pronunció mordiendo en silencio cada letra; la frase atribuida al escritor francés apenas resonó en su mente.

…dos…

Ambas le gustaban, ninguna le bastaba.

Por ANDRÉS TAPIA

Dedicado a todas las Ma Di Tau que conozco: Andrea, Angie, María Luisa, María Eugenia, Mariela, Gianella,  Mónica, Magda, Claudia, Lourdes B, Lourdes T, Eugenia, Tania, Marisol, Irene, Patricia, Sheyla, Raquel, Teresa, Cynthia, Mary, Haidé y las que me falten nombrar…

El destino de un río es alcanzar el mar; el de una leona salvaje formar algún día parte de una manada. Pero en los casos del río Okavango y de Ma Di Tau ese destino no se cumple, al menos no como la naturaleza lo imagina.

El Okovango nace en Angola, en una región lluviosa conocida como Bié Plateau, a 1,780 metros sobre el nivel del mar, y recorre 1,600 kilómetros en dirección sur-sureste hasta alcanzar el desierto de Kalahari, en el norte de Botswana. Pero una vez ahí, por algún extraño capricho de la geografía y la hidrografía, el Okavango deja de ser un río para convertirse en un pantano.

Por ANDRÉS TAPIA  //  Fotografía: PRESIDENCIA DE MÉXICO

Hace unos días el canciller de México, José Antonio Meade, descalificó a Juan Méndez, Relator Especial contra la tortura por la Organización de las Naciones Unidas, al suscribir las palabras del subsecretario de la cancillería, Juan Manuel Gómez-Robledo, quien afirmó que Mendez no fue “profesional ni ético” al esgrimir en su informe anual de actividades (2014) que la tortura en México es generalizada.

Por ANDRÉS TAPIA

Una leyenda contenida en el primer libro de crónicas en latín (de los dos que existen) titulado Flores Historiarum (Roger of Wendover, Siglo XVIII), refiere la historia de una mujer llamada Godgifu que, compadeciéndose de las penurias que padecían los habitantes de la ciudad de Coventry, en Warwickshire, debido a los elevados impuestos que les cobraba su marido, Leofric, conde de Mercia, le pidió a éste los redujese sustancialmente.