Por ANDRÉS TAPIA

El año 2002, David Bowie, refiriéndose a los cambios que a partir de la tecnología se estaban gestando en la industria musical, aseguró que un día la música llegaría hasta nosotros de la misma manera en que lo hacen el agua o la energía eléctrica. Bowie, que ciertamente tenía mucho de visionario pero también era un hombre culto y actualizado, estaba consciente de la reciente creación del iPod (2001) y de la revolución musical gestada por Napster (2000).

Sin embargo, faltaban todavía algunos años para que el mundo pudiera disponer de la música de una manera tan simple y sorprendente como girar una llave u oprimir un interruptor.

Anuncios

Por ANDRÉS TAPIA

Tomé un tren en la estación Zoologischer Garten de Berlín. Era la tarde casi fría del 23 de septiembre del año 2003. Con más de 18 millones de votos, Gerhard Schröder, el abanderado del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), había sido reelegido nuevamente Bundeskanzler de Alemania. Dieciocho millones de votos eran demasiados, pero no habrían sido nada sin la ayuda de un partido incipiente, en apariencia insípido, pero contundentemente disruptor: Die Grünen (Los Verdes).

El Nachtzug (tren nocturno) arribó a la estación y lo abordé con sentimientos encontrados: Yolanda Yebra, entonces mi editora en el periódico Reforma de la Ciudad de México, me había escrito un e-mail horas antes: “Y ahora quiero un texto sobre el día después”. Hasta ese momento, mi cobertura sobre las elecciones federales del año 2002 había rayado en la perfección… hasta ese momento. No tenía un texto, tampoco la previsión de hacerlo: ni por mí, ni por ella, ni por el diario. Tú te habías presentado, la noche anterior, en la Max-Schmeling-Halle de Berlín, y yo había renunciado a verte en la consciencia de que la elección sería muy cerrada y que habría de decidirse a horas muy tempranas de la madrugada del día siguiente.

Por ANDRÉS TAPIA // Fotografía: FERNANDO ACEVES

Look up here, man, I’m in danger

I’ve got nothing left to lose

I’m so high it makes my brain whirl

Dropped my cell phone down below

Ain’t that just like me?

Lazarus

Uno de los primeros días del mes de enero del año 2000, un teléfono sonó en la redacción del periódico Reforma de la Ciudad de México. Apenas escuchar el timbre, Carlos Meraz y yo nos sobresaltamos. Descolgué, encendí el altavoz, dije “Hello!” y, acto seguido, una voz de inconfundible acento londinense y coloratura de barítono, exclamó: “Soy David Bowie, chicos. ¿Cómo están?”.

Por ANDRÉS TAPIA

El año de 1981, en una conferencia de prensa en Viena que ofreció Sony Electronics para anunciar la creación del prototipo del CD, el director de orquesta austriaco, Herbert von Karajan, estuvo presente en la misma. Ocurrió así porque Karajan estaba convencido de las bondades de este nuevo formato de grabación, que en un principio podía almacenar hasta 60 minutos de música continua, lo cual permitía escuchar sinfonías completas sin tener que interrumpir la obra para dar vuelta al disco como ocurría con los vinilos.

Por ANDRÉS TAPIA

Una madrugada de otoño del año 2003, un alemán llamado Phillip Kuebart halló en un asiento de la línea 1 del U-Bahn de Berlín, un cuaderno de notas Moleskine de tapas afelpadas color gris. Pertenecía a un extranjero que la noche anterior se había emborrachado en un bar español del barrio de Neuköln y que, semiadormilado, dejó caer de una gabardina Hugo Boss de color caqui que había comprado casi tres años antes en París.

Por ANDRÉS TAPIA

El 8 de octubre del año 2010, los posts en Facebook de un colega periodista dejaron de aparecer de manera repentina. No nos conocíamos personalmente y nuestro trato se circunscribía tan sólo a la red social. Él me simpatizaba. Y supongo que yo a él.