Por ANDRÉS TAPIA

Dicen que en política no hay coincidencias. Por lo menos los políticos no creen en su existencia. Han escuchado de ellas, sí, pero nunca han visto una. Y si se diese el caso que ocurriese una y la viesen, no la reconocerían. Básicamente porque se rigen bajo el principio de que en política las coincidencias no existen.

Luego entonces, el estreno en Netflix de la primera temporada de la serie de televisión Narcos México, dos semanas antes de la asunción de Andrés Manuel López Obrador como presidente de México, no es una coincidencia… aunque así lo parezca.

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Por ANDRÉS TAPIA

El año 1991, en Holanda, se transmitió un programa de televisión llamado Nummer 28. Siete jóvenes que no se conocían entre sí, fueron alojados en una residencia de estudiantes y sus vidas observadas por espacio de varios meses. Parecía un experimento interesante, pero la audiencia no lo vio así y el programa fue cancelado luego de una temporada. El año siguiente MTV intentó algo similar, y también la BBC, pero el resultado fue el mismo.

Las cosas cambiarían algo menos de una década más tarde con la aparición de los programas Survivor y Big Brother. Por un tiempo pareció interesante observar a un grupo de extraños reunido en un sitio cercado, fuese éste una isla, una región o una residencia. Sin embargo, con el paso de los años, el modelo se agotó –si bien no por completo– y la vida de una decena de desconocidos que interactuaban y competían entre sí se volvió un asunto soso e idiota.

Por ANDRÉS TAPIA

No creo en los políticos. En ninguno. Al menos no en los mexicanos. Llámense como se llamen o tengan el color que tengan: amarillo, azul, tricolor o independiente.

Creo sí, en las personas, aunque tengan un color y además de eso sean políticos.

Por ANDRÉS TAPIA

“¿Por qué hay mexicanos tan malos? Entiendo que hay algunos de nosotros que no somos buenos, pero la mayoría, pues sólo queremos cruzar para ir a trabajar a Estados Unidos y traernos unos dólares pa’ nuestras casas.

“Y luego, pues sí, entre los malos también había extranjeros, había guatemaltecos. También había mexicanos secuestrados, como once, sí, un día había once, luego llegaron más.

“Sólo quería un trabajo para pagar mis deudas. Pero ya no quiero nada”.