Por ANDRÉS TAPIA

La memoria no sólo es una “facultad psíquica por medio de la cual se recuerda y se retiene el pasado” (RAE dixit), es también el conjunto de archivos, información, imágenes u objetos que los seres humanos suelen guardar para retener al pasado. Es una fotografía, una escultura, una piedra tallada o un pétalo de rosa escondido entre las páginas de un libro. Es todo eso y también un álbum de cromos que alguna vez coleccionó tu padre.

Por ANDRÉS TAPIA // Fotografía: CUARTOSCURO

Al gobernador del estado mexicano de Veracruz le gustan las fotografías, las redes sociales y es un practicante denodado del culto a la personalidad.

Se llama Javier Duarte, nació el 19 de septiembre de 1973, posee una licenciatura en Derecho por la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, una Maestría en Derecho, Economía y Políticas Públicas por el Instituto Universitario Ortega y Gasset (de la Fundación José Ortega y Gasset de Madrid, España), y también es maestro en Gestión Pública Aplicada en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), amén de contar con un doctorado en Economía e Instituciones por la Universidad Complutense de Madrid (todo ello de acuerdo a los datos que recoge la Wikipedia).

Por ANDRÉS TAPIA

El 8 de octubre del año 2010, los posts en Facebook de un colega periodista dejaron de aparecer de manera repentina. No nos conocíamos personalmente y nuestro trato se circunscribía tan sólo a la red social. Él me simpatizaba. Y supongo que yo a él.

Por ANDRÉS TAPIA

En el año 2010, un chico estadounidense llamado Kevin Systrom, de entonces 27 años, rentó una casa en Baja California, México. Había viajado junto con su novia para tomarse un descanso de la “realidad”. Un día, mientras caminaba por la playa con su chica, ella le preguntó cómo es que un amigo suyo había subido a una red social “fotos tan increíbles” con una aplicación que el propio Systrom había desarrollado unos meses antes. Él respondió llanamente: “Filtros”.

Por ANDRÉS TAPIA

Escribo a la luz agonizante de la última vela de mi árbol de Navidad.

Hace poco menos de tres horas, 29 bujías iluminaban la sala de mi casa. En este momento, sólo una permanece encendida.

No creo en Dios ni en los ángeles. No creo en Los Beatles o en Elvis. Tampoco en Barack Obama o en Angela Merkel. Mucho menos en Miguel Herrera, en Lionel Messi o en la Selección Nacional. En realidad no creo en nada, pero por alguna extraña razón suelo aferrarme a los clavos más ardientes. Incluso, lo confieso, a una vela encendida.

Por ANDRÉS TAPIA

Carl Jung llamó sincronicidad a “la simultaneidad de dos sucesos vinculados por los sentidos pero de manera no causal”. No es sencillo explicar esto, pero lo intentaré.

Un hombre se halla en el intento de escribir un relato acerca de una entrevista que sostuvo con el escritor mexicano Carlos Fuentes hace 16 años. Es casi la medianoche de México y el relato avanza… pero no va a ningún lado. Cuando el hombre cae en la cuenta de esto, inexplicable y repentinamente vuelve a una vieja obsesión: analizar el comportamiento de los asesinos mexicanos que forman parte del crimen organizado.

Por ANDRÉS TAPIA

Tengo un amigo que aún anda por ahí, mayor que yo, al que no he visto hace muchos años. Trabaja en la Embajada de los Estados Unidos, aunque no sé bien qué es lo que hace. La última vez que hablé con él por teléfono, me dijo que me daría los detalles en persona; infortunadamente, no pudimos concretar el encuentro.

Por ANDRÉS TAPIA  /  Foto: LUBOMIR BUKOV

En 1929, una idea expuesta en un cuento llamado “Chains” del escritor húngaro Frigyes Karinthy, planteó el teorema de que cualquier persona del mundo puede estar conectada a otra sin que para ello intervengan más de cinco intermediarios; en ese entonces la Tierra tenía tan sólo 1,500 millones de habitantes.