Por ANDRÉS TAPIA
El día de ayer asistí, como millones de personas en el mundo, a la ejecución del reportero James Foley, un colega que fue decapitado por una organización terrorista llamada Estado Islámico, acaso una escisión de Al Qaeda.
Por ANDRÉS TAPIA
El día de ayer asistí, como millones de personas en el mundo, a la ejecución del reportero James Foley, un colega que fue decapitado por una organización terrorista llamada Estado Islámico, acaso una escisión de Al Qaeda.
Por ANDRÉS TAPIA
El modelo económico de la oferta y la demanda enuncia, en su primera ley, que cuando la última excede a la primera, el precio de un bien suele aumentar. Pero, si ocurre a la inversa, entonces el precio disminuye.
Por ANDRÉS TAPIA
Te contaré la historia, pero debo advertirte que no será sencillo digerirla.
Es una historia de todos los días, aunque no de todos los tiempos. Ocurre desde hace algunos años aunque cada vez con mayor frecuencia.
En un lugar del espacio-tiempo llamado México, la gente desaparece y no se vuelve a saber jamás de ella. Salen de casa rumbo al trabajo –sea cual sea su trabajo: poeta, bombero, vendedor de pan, periodista…–, al parque, a un bar. Y con los modos fascinantes de la magia se esfuman.
Por ANDRÉS TAPIA / Fotografía: GABRIEL NUNCIO
Hay días en los que no quiero escribir… aunque sepa que tengo que hacerlo.
Me escabullo temprano del trabajo para no lidiar con el tráfico de la Ciudad de México, para beberme un café, leer las notas de prensa, disponer de más tiempo. Y cuando llego a mi casa enciendo un cigarrillo –y luego otro–, y camino entre la mesa y la sala, entre el pasado y el presente, asomo a la ventana, orino cien veces, vislumbro el futuro y regreso a mi silla en la que me revuelvo como más tarde lo haré en mi cama. Luego observo a los vecinos encender las luces conforme avanza la noche; pongo un disco de Vivaldi; abro la puerta a Mary, la portera; le digo “hola”, “adiós”, “no te vayas”, “no quiero estar conmigo esta noche”, “no quiero escribir”. Pero Mary ya se ha ido.
–¿Y si escribes mañana, Andrés?
Por ANDRÉS TAPIA
La tarde del 18 julio del año 2010, un hombre llamado Alejandro Castro Valles murió asesinado en un cruce de calles en la ciudad mexicana de Chihuahua, en el estado del mismo nombre. Su cuerpo se halló tendido de cara al sol, a un costado de una camioneta de color rojo quemado, y algunos reportes de prensa indican que con él viajaban su esposa y dos niños, acaso sus hijos. Tenía 45 años.
Por ANDRÉS TAPIA
Cuando era niño, en la escuela primaria, por esas estupideces que uno hace cuando es niño, encontré divertido, junto con un amigo, arrojar mi mochila, con todo su contenido, a un charco de agua. Era la hora de la salida del colegio.
Una vecina, mayor que yo, Lucy Bernal, hija de unos amigos de mis padres, se dio cuenta y me instó a que dejara de hacerlo. Me detuvo y sacó mis libros, mis cuadernos, y empezó a sacudirles el agua. De pronto advirtió: “Andrés, ahí viene tu papá”. No recuerdo qué pasó después, que dijo mi papá, qué dijo Lucy, o qué. Sólo atisbo que me llevaba fuertemente cogido de la mano a casa.
Una vez que llegamos ahí no dijo nada más: se quitó el cinturón, me pidió que me diese vuelta, y me golpeó las nalgas no sé cuántas veces. Yo tendría seis o siete años. Me dolió, pero no derramé una sola lágrima.
Por ANDRÉS TAPIA
El acto de mentir ostenta dos facetas: la benévola y la malévola. La primera es utilizada para salvarse a uno mismo (en La Biblia, con tal de no ser apresado, Pedro el Apóstol miente y niega a Jesús tres veces). La malévola, en cambio, tiene por objetivo engañar a los demás y obtener una ventaja (sin existir contacto alguno, Cristiano Ronaldo se arroja al césped dentro del área y finge haber sido tropezado por un contrario con tal de que el árbitro señale un tiro penal a favor de su equipo).
En el primer caso, la mentira se halla patinada de cobardía. En el segundo, de perversidad.
Por ANDRÉS TAPIA
Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.
Marzo 17, 2014.
19:00 horas.
Una agente federal de aproximadamente 1.65 metros de estatura, me detiene tras haber superado el semáforo del control de aduanas. En México se práctica una inspección aleatoria para detectar el ingreso de mercancías susceptibles de pago de impuestos al país. Dicha inspección es muy simple: un panel electrónico exhibe un botón de color rojo que los recién llegados, nacionales o extranjeros, deben oprimir luego de haber sometido a un scanner todo el equipaje que portan consigo. Si luego de oprimir el botón la pantalla se ilumina de color verde, el viajero obtiene un salvoconducto para evitar la inspección; si en cambio es rojo, deberá someter todo su equipaje al escrutinio de los “feds”.
Por ANDRÉS TAPIA
“La mañana del tercer día era fresca y serena. Una vez más, el solitario vigía de la noche fue reemplazado en el trinquete por una multitud de vigías diurnos que puntearon cada mástil, cada verga.
––¿La ven? ––gritó Ahab.
Pero la ballena aún era invisible.
––No tienen más que seguir su estela. Es infalible. Y eso es todo. ¡Eh, timonel, en rumbo! ¡Siempre el mismo! (…)”.
Moby Dick o La Ballena Blanca (La caza. Tercer día)
Por ANDRÉS TAPIA // Fotografía: CUARTOSCURO
Al gobernador del estado mexicano de Veracruz le gustan las fotografías, las redes sociales y es un practicante denodado del culto a la personalidad.
Se llama Javier Duarte, nació el 19 de septiembre de 1973, posee una licenciatura en Derecho por la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, una Maestría en Derecho, Economía y Políticas Públicas por el Instituto Universitario Ortega y Gasset (de la Fundación José Ortega y Gasset de Madrid, España), y también es maestro en Gestión Pública Aplicada en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), amén de contar con un doctorado en Economía e Instituciones por la Universidad Complutense de Madrid (todo ello de acuerdo a los datos que recoge la Wikipedia).
Por ANDRÉS TAPIA
Hace algunos meses Alejandro perdió su negocio. Perdió también mucho dinero. Y 45 kilos. Tenía una pequeña empresa dedicada a la publicidad de la cual tuvo que deshacerse para, entre otras cosas, mover las estrellas.
Por ANDRÉS TAPIA
Es difícil creer lo que dice Nepomuceno Moreno. Aunque esté diciendo la verdad. Y es mucho más difícil cuando con una sonrisa diáfana –y por diáfana debe entenderse: que deja pasar la luz–, dice: “Aquí andamos… buscando a nuestro hijo”.
Por ANDRÉS TAPIA // Fotografía: TOM CHAMBERS
Quienes lean estas líneas y no estén familiarizados con la expresión que da título a esta columna, tendrían que saber que esta última forma parte de la ideología, la idiosincrasia y los modus vivendi y operandi de la gente nacida en México. Paradójicamente, a pesar de que se halla situada entre dos signos de interrogación, no se trata de una pregunta, sino de una afirmación. Y lo que afirma es una verdad de Perogrullo, matizada con el singular cinismo de una sociedad poco adepta al cumplimiento de las reglas y en cambio adicta a la impunidad: “un poco no es demasiado”.
Por ANDRÉS TAPIA
Juego al juego de la guerra por las noches. Y a veces durante los días. Cuando lo hago dejo de ser Andrés, aunque sólo sea por unos minutos, y me convierto en el rey Solfarid. Con ese nombre e identidad, defiendo y peleo por el reino de Brittania. Mi reino.
Por ANDRÉS TAPIA
El 13 de enero de 1996, un poco después de las 15:00 horas, en un sitio conocido como Highland Drive, en Arlington, Texas, una niña llamada Amber Hagerman y su hermano Ricky, pidieron permiso a sus abuelos para dar un paseo en bicicleta por el vecindario. “Pero no más allá de una cuadra”, advirtió Donna Whitson, la madre de los chicos.
Por ANDRÉS TAPIA // Foto: AP
A Rafael Molano
Pablo Emilio Escobar Gaviria es uno de esos extraños fenómenos que suelen ocurrir una vez cada 100 años. Su vida, una colección de lugares comunes insignificantes, devino leyenda macabra y accidente fatal en la historia de Colombia.
Por ANDRÉS TAPIA
Era la mañana de un domingo cualquiera.
Mucha gente había despertado ya y se dirigía con sus bicicletas a la principal avenida de la ciudad que precisamente ese día estaría cerrada al tránsito de automóviles. Si no hacían eso, entonces caminaban, periódicos en mano, a los restaurantes aledaños para reunirse con familiares o amigos y conversar acerca de los eventos de la semana que ya terminaba. En cualquier caso, al amparo de un café humeante y un desayuno compuesto por huevos fritos, revueltos o bañados en salsa picante.
Por ANDRÉS TAPIA / Foto: JUAN CARLOS RODRÍGUEZ para Milenio
En una entrevista concedida al diario The Times, Thomas Harris, autor de la novela El silencio de los corderos, asegura haberse inspirado en un “médico” mexicano para la creación de su personaje Hannibal Lecter, quizá el asesino serial de ficción más venerado y popular de toda la historia.
Por ANDRÉS TAPIA
Siendo niño conocí de la existencia de un pueblo mexicano llamado Paracho. Se localiza en el noroeste del estado de Michoacán, muy cerca de todo y de nada al mismo tiempo, pero especialmente de una cadena de colinas conocida como la Sierra de Paracho, a cuyas faldas yace cual si fuese uno de esas idílicas villas suizas que tantas veces hemos visto en postales.
Por ANDRÉS TAPIA
Hace unos 70 millones de años existió en la Tierra un dinosaurio llamado Velociraptor. La siempre excitada e infantil imaginación del cineasta norteamericano Steven Spielberg, lo llevó a concebirlo en la saga cinematográfica Jurassic Park como un saurio de dos metros de estatura, que cazaba en grupos y era extremadamente inteligente.