Por ANDRÉS TAPIA

Es difícil creer lo que dice Nepomuceno Moreno. Aunque esté diciendo la verdad. Y es mucho más difícil cuando con una sonrisa diáfana –y por diáfana debe entenderse: que deja pasar la luz–, dice: “Aquí andamos… buscando a nuestro hijo”.

Por ANDRÉS TAPIA // Fotografía: TOM CHAMBERS

Quienes lean estas líneas y no estén familiarizados con la expresión que da título a esta columna, tendrían que saber que esta última forma parte de la ideología, la idiosincrasia y los modus vivendi y operandi de la gente nacida en México. Paradójicamente, a pesar de que se halla situada entre dos signos de interrogación, no se trata de una pregunta, sino de una afirmación. Y lo que afirma es una verdad de Perogrullo, matizada con el singular cinismo de una sociedad poco adepta al cumplimiento de las reglas y en cambio adicta a la impunidad: “un poco no es demasiado”.

Por ANDRÉS TAPIA

Juego al juego de la guerra por las noches. Y a veces durante los días. Cuando lo hago dejo de ser Andrés, aunque sólo sea por unos minutos, y me convierto en el rey Solfarid. Con ese nombre e identidad, defiendo y peleo por el reino de Brittania. Mi reino.

Por ANDRÉS TAPIA

A Marisol Alcelay, por aquella historia incidental de Kasparov que ocurrió en Nueva York

  

Aunque la ciencia y la historia los derrumben, a la sociedad mexicana le gusta pensar que existen los milagros.

La leyenda sublime de la aparición de una virgen (la madre de Dios en la mitología cristiana), en un cerro al norte de la Ciudad de México, sirvió de cabeza de puente y pretexto a la Iglesia Católica para evangelizar al pueblo de la Nueva España y prácticamente a todas las colonias del Nuevo Mundo.

Por ANDRÉS TAPIA

Hay un cruce de calles muy cercano al lugar en el que trabajo, en el que dar vuelta a la izquierda está prohibido. En México, sin embargo, lo prohibido está permitido. Y peor aun: no es castigado. Que alguien cometa una falta menor como es dar una vuelta prohibida no tendría porqué ser considerado algo grave. Pero el que lo hagan muchos y se convierta en hábito, no sólo culturalmente es aberrante, sino más tarde o más temprano causará problemas.

Por ANDRÉS TAPIA

El 13 de enero de 1996, un poco después de las 15:00 horas, en un sitio conocido como Highland Drive, en Arlington, Texas, una niña llamada Amber Hagerman y su hermano Ricky, pidieron permiso a sus abuelos para dar un paseo en bicicleta por el vecindario. “Pero no más allá de una cuadra”, advirtió Donna Whitson, la madre de los chicos.

Por ANDRÉS TAPIA

Hasta el año 2006 yo era un semi-analfabeta tecnológico. Tuve mi primer teléfono móvil ese año, un Razr de Motorola, y lo tuve por obligación: en la revista en la que trabajaba entonces me lo asignaron, si bien les plantee una condición: “Yo no quiero tener un teléfono móvil, tú quieres que lo tenga. Luego entonces, tú lo pagas”. Así ocurrió.

Por ANDRÉS TAPIA // Foto: AP

A Rafael Molano

Pablo Emilio Escobar Gaviria es uno de esos extraños fenómenos que suelen ocurrir una vez cada 100 años. Su vida, una colección de lugares comunes insignificantes, devino leyenda macabra y accidente fatal en la historia de Colombia.

Por ANDRÉS TAPIA

Era la mañana de un domingo cualquiera.

Mucha gente había despertado ya y se dirigía con sus bicicletas a la principal avenida de la ciudad que precisamente ese día estaría cerrada al tránsito de automóviles. Si no hacían eso, entonces caminaban, periódicos en mano, a los restaurantes aledaños para reunirse con familiares o amigos y conversar acerca de los eventos de la semana que ya terminaba. En cualquier caso, al amparo de un café humeante y un desayuno compuesto por huevos fritos, revueltos o bañados en salsa picante.

Por ANDRÉS TAPIA

No era niño ya, pero aún tenía algo de niño. Y no sé bien por qué, pero decidí que quería repartir periódicos por las mañanas.

Una día descubrí un anuncio en un periódico local: “Se solicita repartidor de periódicos”. Arranqué la página y con 16 años y todas las ilusiones que pueden tenerse a esa edad, me presenté en una pequeña oficina situada en Viveros de la Loma, un barrio de clase media situado en la periferia de la Ciudad de México.

Por ANDRÉS TAPIA / Foto:  JUAN CARLOS RODRÍGUEZ para Milenio

En una entrevista concedida al diario The Times, Thomas Harris, autor de la novela El silencio de los corderos, asegura haberse inspirado en un “médico” mexicano para la creación de su personaje Hannibal Lecter, quizá el asesino serial de ficción más venerado y popular de toda la historia.

Por ANDRÉS TAPIA

Siendo niño conocí de la existencia de un pueblo mexicano llamado Paracho. Se localiza en el noroeste del estado de Michoacán, muy cerca de todo y de nada al mismo tiempo, pero especialmente de una cadena de colinas conocida como la Sierra de Paracho, a cuyas faldas yace cual si fuese uno de esas idílicas villas suizas que tantas veces hemos visto en postales.

Por ANDRÉS TAPIA

Hace unos 70 millones de años existió en la Tierra un dinosaurio llamado Velociraptor. La siempre excitada e infantil imaginación del cineasta norteamericano Steven Spielberg, lo llevó a concebirlo en la saga cinematográfica Jurassic Park como un saurio de dos metros de estatura, que cazaba en grupos y era extremadamente inteligente.

Por ANDRÉS TAPIA

Hace algún tiempo evito recordar la serie de televisión Los Soprano y, consecuentemente, a su personaje principal, Tony Soprano. Tan sólo me permito, de cuando en cuando, escuchar la canción “Don’t Stop Believin’”, de Journey, tema con el cual concluye el último capítulo de la serie.

Por ANDRÉS TAPIA

San Cristóbal es un barrio colonial al que recuerdo pintado en blanco y amarillo. Forma parte del municipio de Ecatepec y pertenece al Estado de México, una de las 32 entidades federativas en las que está dividido un país llamado México.

Por ANDRÉS TAPIA  /  Foto: LUBOMIR BUKOV

En 1929, una idea expuesta en un cuento llamado “Chains” del escritor húngaro Frigyes Karinthy, planteó el teorema de que cualquier persona del mundo puede estar conectada a otra sin que para ello intervengan más de cinco intermediarios; en ese entonces la Tierra tenía tan sólo 1,500 millones de habitantes.

Por ANDRÉS TAPIA

La canción a la que más tiempo le ha tomado llegar a la cima de las listas de popularidad pertenece a David Bowie. Se escuchó por primera vez en la radio el 11 de julio de 1969, tan sólo unos días antes de que la misión Apollo 11 despegase de la Tierra (julio 16), para luego alunizar el 20 de julio a las 20:17:40 horas (UTC) en el Mar de la Tranquilidad de la Luna. Mientras la nave descendía en el único satélite de la Tierra, en la transmisión televisiva de la BBC la hicieron sonar como música de fondo. David Bowie, quien entonces tenía 22 años, miró y escuchó fascinado todo aquello sin creerlo del todo.

Por ANDRÉS TAPIA

El México que me enseñaron a admirar y a querer en el colegio, comenzó a desmoronarse el verano de 1978. Aquel año se celebró el Mundial de Fútbol en Argentina y la Selección Mexicana, aquel equipo del cual yo coleccioné todas las tarjetas que puso en el mercado la empresa Coca-Cola, perdió frente a Túnez, Alemania y Polonia por marcadores escandalosos: 3-1, 6-0, 3-1.

Yo tenía tan sólo diez años.